Miguel Arteaga Hernández, fue abogado como su padre, magistrado
de la Corte Suprema de Justicia, gobernador de Cundinamarca y
miembro presidente de la Academia Colombiana de Jurisprudencia en
1920.
Mi tío Miguel había
sido profesor del Rosario y decano de la Facultad de Jurisprudencia de
la Nacional, y fue quien me orientó para que estudiara en la
Universidad del Rosario, pues consideraba que en la Nacional eran
revolucionarios y hacían muchos paros. Me identifiqué completamente
con la Universidad por su carácter filosófico y religioso.
Palabras de Juan Rafael Bravo Arteaga
en Memorias Conversadas
de Isabel López Giraldo