En enero de 1591 Ana de Guzmán, hermana de don Francisco de Guzmán,
soltera, hace testamento, entre cuyas cláusulas están las siguientes:
- Pide se le entierre en la Iglesia parroquial de la villa de Ocaña,
donde tiene sepultura y está enterrada su madre y manda "se compre una
piedra y se ponga en dicha sepultura mi nombre y la dicha sepultura a
la entrada de la Capilla de Santa Catalina en Ocaña y vaya mi cuerpo
en un ataud".
- Que su padre está enterrado en la Iglesia de San Pedro en la Villa de Ocaña.
- Ordena se digan por "el ánima de mi señora la Marquesa de Cañete", varias misas.
- Nombra corno heredera de sus bienes a María de Céspedes su hermana y a
los hijos de su hermano Alonso de Céspedes, sus sobrinos Juan de
Céspedes, Ana de Guzmán y Ursula de Guzmán.
- Deja legados a otros sobrinos así: a Luis de Parada, Clérigo, un
olivar con veintisiete olivos y a doña María de los Palacios, hija de
Francisco Hernández de los Palacios, 10 maravedíes y mi colchón de
cáñamo.
- Funda una capellanía en la Iglesia de Santa María, de una misa rezada
cada semana, y nombra por capellana a doña María de Céspedes, su
hermana, "mujer de Diego de Hita, Cazador del Rey mi vseñor, vecinos
de la Villa de Hita y después como patrón a Juan de Céspedes mi
sobrino y después a Gonzalo de Parada y después a la de sus hijos y
descendientes legítimos".