Fallecido el 13 de abril de 1952 en Apía.
Dice Luis López de Mesa:
Se educó con los padres franciscanos del convento de San Benito,
comunidad religiosa que luego lo acogió también en el seminario de
Cali en el que hizo el Seraficazo y algunos estudios de música, luego
pasó al seminario de Ubaté en el que realizó el Coristado y luego el
Diaconado en el seminario de Bogotá. De esta primera época datan las
primeras composiciones: la "
Barcarola" con letras de fray Alfonso
Otero en 1920, y los villancicos "
Un niño tan fragante",
"
Venid zagalas" y "
Niño de mi alma", composiciones
influenciadas por la tradición franciscana de la navidad. Después de
retirase de la orden
en 1925 y regresar a su tierra natal, el maestro José María es
nombrado organista mayor de la iglesia parroquial de La Ceja
(municipio cercano a Medellín) y director de la Banda de Música.
En 1928 fue nombrado director del diario conservador La Defensa ; en
1929 fue elegido Diputado a la Asamblea departamental de Antioquia; en
1932 fundo con la colaboración de Anne Marie Stober lo que se llamaría
posteriormente Orfeón antioqueño , primero un pequeño coro y luego
varios que finalmente se convirtieron en una enorme masa coral
integrada por estudiantes, empleados, y obreros que cedieron ante su
hoy popular frase: todo el que habla canta . Los siguientes son,
entre muchas otras, algunos títulos de las composiciones del maestro
José María Bravo:
- "Sinfonía de los Andes",
- "Recibo orfeónico",
- "Misa en honor de San Joaquín",
- "Mane nobiscum" y
- "Canción de cuna para mi madre muerta".
Dice Alfonso Lopera, quien fuera Decano de Periodismo de la
Universidad de Antioquia:
Esa devoción y ese cariño se acrecientan cada vez que, por diversas
razones y en distintos escenarios resuenan las solemnes notas del
himno de la Universidad cada uno de cuyos acordes y palabras vibran
con emoción en nuestro espíritu agradecido.
El "Cantaremos entusiastas / a nuestra Universidad, / Alma máter de la raza, / invicta en su fecundidad"
Bien se sabe que la música de este himno fue una magistral adaptación
hecha por el Profesor José María Bravo Márquez, de una coral medioeval
con la letra del poeta universitario Édgar Poe Restrepo, muerto tan
prematuramente en plena juventud.