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Isabel Naranjo Vallejo

Nacida el 20 de abril de 1928 en Santa Rosa de Cabal.

Fallecida el 3 de abril de 1985 en Santa Rosa de Cabal.

Padres:
Casada con Luis Gerardo Guzmán Acosta el 1 de enero de 1950 en Santa Rosa de Cabal.

Hijos:
Hermanos:

Notas:

RECUERDOS DE MAMA

Mama nació en un momento histórico donde ella no encajaba bien. El hecho de ser mujer no le permitió aprovechar su inteligencia y talento creativo, pues las mujeres estaban sometidas a unas condiciones culturales y religiosas que determinaban su papel en la familia y en la sociedad. Sabemos que había soñado con el estudio, con la posibilidad de una vida profesional, pero no se le permitió continuar estudios en otra ciudad donde se ganó una beca por su desempeño académico debido a que el estatus familiar podía verse afectado, según el pensamiento masculino de algunos miembros de la familia.

A cambio de sus sueños de estudio, le ofrecieron la posibilidad de pasar su juventud en una finca en la montaña La Josefina -, ayudando a criar a sus hermanos menores y alimentando cerdos y gallinas que el abuelo vendía en la feria del pueblo, para asegurar el sostenimiento material de la familia.

En el fondo de su alma se fermentó una gran rebeldía. Sin embargo, sus inquietudes intelectuales y sus deseos de ampliar la visión del mundo, la animaban a buscar formas de información, lecturas, charlas con los hermanos, y el reciente nacimiento de la radio, una forma mágica de estar en muchos lugares imaginarios. Las tediosas y largas horas de la finca se llenaron de relatos sobre los terribles sucesos de la Segunda Guerra Mundial. Para esta niña de quince años era mucho más atractivo compartir estas sensaciones con el abuelo Lázaro (abuelito) que estar con Macala en los destinos de la cocina.

Las formas matriarcales que dominaron la vida social paisa, dictaminaban que las mujeres se casaran jóvenes, tuvieran hijos y se realizaran en las labores de hogar. Ese no era el sueño de mamá, pero obedeció el mandato y trató siempre de ajustarse a él para estar bien con ella misma y con su familia, a la que le daba un valor inmenso. Una persona inteligente y sensible, como mamá, encuentra en el sentido del humor un paliativo para sobrellevar las situaciones difíciles.

Durante el noviazgo con papá, se hicieron tomar una foto en el parque de las araucarias, en la que se ven bellos y felices. Mamá construyó su familia con un esposo cariñoso y unos hijos a los que dedicaba su amor y su talento. Los recursos económicos no eran abundantes, pero fue allí donde ella aprovechó su extraordinaria capacidad para transformar situaciones difíciles en momentos felices para nosotros. En las navidades, por ejemplo, desplegaba todo su ingenio y creatividad pintando el telón, haciendo la choza del niño Dios, buscando con nosotros el musgo que debía simular los campos de Nazareth, trenzando el algodón que debía simular la nieve de unos inviernos que para nosotros eran una fantasía imposible. Todo esto era el gran pesebre que se armaba utilizando toda una pieza de la casa. La comida uno de los ejes esenciales de la vida familiar- era algo especial en esa época; todo se compartía con la familia grande y era una fiesta incomparable en la que participaban los abuelos, los tíos, los primos y otros familiares cercanos.

El trabajo de mama siempre fue creativo; en él se sentía realizada, así se tratara de transformar los vestidos que venían de los parientes ricos de Bogotá, o de fomentar en cada uno de los hijos el talento que iba descubriendo en ellos: la música, el dibujo, las matemáticas, la costura, la investigación, etc. Cuando hay sensibilidad la pobreza estimula el ingenio y mamá podía construir muebles de la casa utilizando cartones revestidos de tela.

La primera etapa de la familia tuvo tres hijos; luego de un receso y cuando Fernando tenía ocho años, empezó a crecer la familia: llegaron tres nuevos hijos y las necesidades demandaban nuevo ingenio. Mamá creó entonces su propia industria de bordados, confeccionando las piezas mas hermosas en ropa de cama. Su talento fue conocido y reconocido en muchos lugares del país. En ese momento, al tiempo que florecía lo más elaborado de su creatividad artística, la fortaleza física que le había permitido superar todas las dificultades anteriores comenzó a disminuir; la salud ya no era estable y pasaba largos períodos de penosa enfermedad.

A mamá le gustaba la música, la oía todo el tiempo, le gustaba salir a oír cantar tangos y tomarse unos tragos de aguardiente. Estaba actualizada en temas políticos, de literatura, de arte; le gustaba relacionarse con personas con las que podía compartir todo lo que sabía.

Mama fue una mujer hermosa, inteligente, talentosa, creativa, con un humor negro muy agudo, rebelde, con muchos sueños frustrados, con ganas inmensas de aprender, saber, tener acceso al conocimiento, desplegar su creatividad.

Mama amaba profundamente sus hijos y disfrutó con inmenso placer a los cinco nietos que pudo conocer.




Ancestros

Jesús Valeriano Naranjo Ocampo (1859-1927) María Dolores Echeverri Villegas (1874-1933) Luis Vallejo Gutiérrez (-1954) Julia Bernal Arango (-1921)












Lázaro Naranjo Echeverri (1897-1992) Clara Vallejo Bernal (1902-1988)






Isabel Naranjo Vallejo (1928-1985)


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